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20 de julio de 2015

Rey Andújar en observación

Rey Andújar
A mí me parece un buen trabajo el que está haciendo Rey Andújar, desde las páginas (o pantallas) del diario digital dominicano acento.com.do y desde el pedestal en que lo ha colocado su doctorado en literatura. Es la respuesta que doy a personas que se me acercan para preguntarme qué tal el Andújar, como si se tratara de un gallito de peleas literarias.

Andújar es, digamos, el parámetro académico que deben seguir los de su generación y los más jóvenes que él. Tiene ángel como dirían en la vecindad letrada, pero además de ese ángel alado y caribeño Andújar tiene sangre del demonio de la creatividad dispuesta a llevarse todo por delante; aunque intuyo que el compromiso, el respeto y admiración no le permiten hacer lo que quisiera con las obras de algunos amigos entrañables que estuvieron allí, esperando que despertara el dinosaurio. Quizá para esto último le falta ese espíritu libre cuyo rasgo esencial, según Nietzsche, “no es tener opiniones más justas, sino haberse emancipado de lo convencional, con éxito o sin él”.

De todos modos me parece una suerte la aparición de Andújar en el proceso de reciclaje de la opinión literaria. Tiene todo el pedigrí que se necesita para desempolvar los cofres y los baúles atesorados por los corsarios de la literatura dominicana. Un mal si se quiere, para muchos, pero necesario para los pocos que afanan con mesura y responsabilidad en este oficio sin porvenir aparente que es el de las letras caribeñas.

Al aparecer ahora en la fila de los que opinan, Andújar abre un abanico de ideas refrescantes y presenta una faceta que agrega ciertos ingredientes a la nomenclatura de una trayectoria tanto literaria como extraliteraria. Como escritor Andújar existe en una obra de la que todavía se espera madurez, pero sin que haya duda de que así será. Esto lo pienso desde que leí sus primeros textos experimentales que no llegaron a cuajar en el papel con la excelencia que seguramente los concibió en su mente, hasta mi encuentro con aquella novela publicada por el sello Alfaguara y que a muchos gusta y a otros no, que se titula “Candela”. Queda pendiente el vistazo a “Los gestos inútiles” con la que ganó el Premio Latinoamericano y Caribeño ALBA Narrativa 2015. Algo debe tener esta última obra para haber sido seleccionada de entre más de 175 originales de por lo menos 18 países que fueron presentados a dicho galardón que se otorga en Cuba.

Sin embargo, creo que por ahora el mayor mérito de Andújar es el atrevimiento y la seguridad que proyecta en todo lo que hace. Y la verdad, no es la idea decir aquí lo que gusta y lo que no de Andújar, hablo en el sentido artístico: la literatura, los "performances", las opiniones. Para mí es un escritor en ciernes, y lo seguirá siendo siempre; y no porque escriba mal ni nada por el estilo, sino porque las cuestiones generacionales existen y son determinantes para entender que el tiempo coteja las ideas y establece diferencias de criterios.

Con el presente y la calidad de las letras dominicanas siempre en cuestionamiento, Andújar puede que represente un eslabón importante de un futuro promisorio, y por eso hay que mantenerlo celosamente en observación.  Pero además de Andújar hay otros nombres que se abren o se abrirán espacios distintos y también necesarios.

Después de todo, esperar no es tan malo y a mí me encanta hacerlo con la ilusión de que en mi vejez tendré a mano unos cuantos autores dominicanos que podré leer para satisfacer el ego del ser que busca asombro, y abrigo la esperanza de hallar por lo menos uno antes de perder la memoria.