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15 de febrero de 2012

Josefina Báez, ¡Ay ombe!

La dominicana Josefina Báez ha roto todos los esquemas. Con lo que ha hecho desde el año pasado es probable que se haya convertido en la primera poeta caribeña en echar a un lado el tradicional y casi siempre aburrido método convencional de poner a circular un libro.

Josefina ha utilizado la internet; se ha servido de las imágenes del videoclip y ha leído de manera graciosa y amena algunos textos de su obra “Levente no, yolayorkdominicanyork”.

Es una actriz experimentada en el monólogo y en los temas del “aquí y allá” que erizan tanto su piel como la de los espectadores que acuden a sus representaciones teatrales. Y estoy seguro que con esta puesta en circulación con “rewind”, que debe parte de su efecto a la cámara y a esa magia que producen las imágenes en movimiento y a todo color, Josefina Báez se da por servida.

Y no es para menos. El novedoso método de alcance internacional satisface al mismo tiempo a la actriz y permite a la poeta, que surge misteriosa de la sombra de la dramaturga, leer sus textos como le da la gana: en las calles, en los parques, y bajo la mirada del que acecha subrepticiamente a los otros, algo muy común en las grandes urbes como Nueva York.

En el videoclip se pueden apreciar algunos textos leídos con una gracia teatral. La sombra poeta de Josefina toma el lugar de la actriz y se lanza a conquistar en solitario un mundo que si no le pertenece del todo a ella, tampoco es totalmente de alguien.

En otras palabras, hay espacio para todos, y en el suyo Josefina prioriza el vocablo que recuerda de su natal República Dominicana y lo mezcla con el lenguaje del desarraigo, con la necesidad de una identidad propia y la cruda realidad del inmigrante y sus circunstancias.

Escucho la voz de Josefina y la veo leyendo en plena calle: “Llegué yo / hija de Esperanza la billetera. / Cobrá, cansá, con celular y celulitis.”

El libro que lleva en sus manos tiene las páginas suficientes para que lo tomen en serio, y la portada está hecha a puros ladrillos, es decir, es la fotografía de uno de esos sórdidos edificios propios de un lugar preparado para la crudeza del invierno y las emergencias en caso de incendio.

Escucho de nuevo la voz de Josefina, ahora en un parque: “Chiquita, gorda, maltallá, no soy bacana ni matatana ni mujerón / muy normalota, molleta, una morenota / otra prieta más, sin atra…".

Es una presentación escénica, donde aflora el bilingüismo (inglés y español), como todo lo de Josefina. Un videoclip hecho en invierno: el abrigo y la bufanda delatan la baja temperatura. La autora lee en lo alto de los edificios y en lo bajo de las calles; se ríe, se comunica con expresión facial, disfruta sus textos, se divierte, corre, camina a toda prisa; todo con la gracia del buen teatro.

Escucho de nuevo: “Estela la colorá del 3-A / La flaca del 6 J / la que jode con los jodedores de la esquina / y cuando ella jode la línea J completa lo sabe / la cama salta / ataca / la cama baila / y la música a mil / Y todos cantamos: sigue flaca, sigue, sigue…"

Al final el anuncio en la misma voz de Josefina: “‘Levente no, yolayorkdominicanyork’ es mi libro más reciente, lo pueden conseguir aquí (y aparecen letras blancas sobre un fondo negro: http://www.blurb.com/user/store/ayombe)”.


Lo demás es cuestión de suerte. Celebro la originalidad de Josefina, y su nuevo libro; ambos se lo merecen. Yo me quito el sombrero.

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(Para los que quieran ver el videoclip: http://www.youtube.com/watch?feature=player_embedded&v=aGqf7GrSt3U)
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© 2012, José Carvajal
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