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10 de diciembre de 2011

Rodolfo Pérez Valero bajo la lluvia

Rodolfo Pérez Valero ha tenido la osadía de firmar libros un sábado de diciembre en una de librería de Miami. Y osados como él fueron también aquellos lectores que acudieron al encuentro, en vez de irse de compras navideñas. El motivo ya puede adivinarse: Rodolfo publicó un nuevo libro de relatos policiacos.

La editorial mexicana Plaza & Janés, subsidiaria del consorcio estadounidense Random House, cristalizó para Rodolfo y un grupo de sus amigos un proyecto que venía dando vueltas hace tiempo en más de una cabeza: reunir en un solo volumen todos los cuentos de Rodolfo premiados en la Semana Negra de Gijón, España.

El resultado ha sido "Un hombre toca a la puerta bajo la lluvia", que también incluye relatos no premiados. Para el mexicano Paco Ignacio Taibo II, experto en el género policiaco, "con este libro, donde se reúnen experimentos realizados a lo largo de más de 20 años, Rodolfo Pérez Valero se convierte en el gran cuentista del neopolicial latinoamericano".

Aunque vive desde los años noventa en la Florida, Rodolfo no es un escritor de Miami, ni tampoco de Cuba, donde goza de cierto reconocimiento desde su primera novela “No es tiempo de ceremonias”, publicada en 1974 y traducida al checo y al búlgaro, además de contar con por lo menos una adaptación televisiva o teatral.

La cosa de ubicar geográficamente a Rodolfo se complica todavía más cuando se sabe que todas las premiaciones le han llegado desde España. Algunos lectores lo piensan habitante de Barcelona, Madrid o Gijón —esto último por ser el autor más galardonado en el Concurso Internacional de Relatos de la Semana Negra, cinco veces en 19 años. Y desde la publicación de su último libro en México, hay quienes dudan que no viva en ese país cuyas puertas han estado siempre abiertas para los intelectuales cubanos.

En el tiempo que tengo conociendo a Rodolfo, desde mediados de los años noventa, jamás le he escuchado hablar de tendencias políticas, ni de izquierdas ni de derechas; él es sólo un instrumento del oficio de escribir que, como todos nosotros, no escapa de ser encasillado ideológicamente a partir de sus personajes inventados que a veces dan la impresión de que piensan y sienten como seres reales.

Todo lo anterior hace que la obra de Rodolfo salga al mercado del libro con el sello de su propia esencia. Los relatos se leerán por su calidad y no porque el autor pertenezca al “exilio indomable” de Miami o a la “nada cotidiana” de la isla de Cuba.

Tal vez debamos recordar que la literatura bien trabajada en su forma y contenido está por encima de las etiquetas; se agiganta en las manos del lector puro y exigente, y se universaliza con el tiempo. Y “Un hombre toca a la puerta bajo la lluvia” no es la excepción.